Esta hermosa historia se sitรบa en las Islas San Juan, un archipiรฉlago de islas costeras localizado en la costa noroccidental de los Estados Unidos, en el Estado de Washington. El archipiรฉlago estรก formado por once islas: Orcas con 148 kmยฒ, San Juan con 142,59 kmยฒ, Lopez con 77,2 kmยฒ, Lummi con 23,97 kmยฒ, Guemes con 21,58 kmยฒ, Shaw con 19,95 kmยฒ, Blakely con 16,85 kmยฒ, Cypress con 16,12 kmยฒ, Waldron con 11,9 kmยฒ, Decatur con 9,12 kmยฒ, Stuart con 7,46 kmยฒ.
Frente a las costas de las Islas San Juan un perro llamado Tucker con un pasado algo triste como vagabundo en las calles de Seattle se ha convertido en una estrella indiscutible en el reino de los caninos que aportan su sabidurรญa y ayudan a la ciencia.
Hoy en dรญa Tucker es รบnico perro en el mundo que trabaja con biรณlogos marinos, capaz de encontrar y seguir el rastro de excremento orca a mar abierto. Es capaz de seguir el rastro de las heces hasta a una milla de distancia, y en รญnfimas cantidades. Espectacular.
Tucker es una cruza de Labrador Retriever de color negro de ocho aรฑos de edad que โafortunadamente- fue rescatado de las calles Seattle, una tarde que en sus paseos callejeros acabรณ en la proa del barco del grupo de cientรญficos con el que trabaja en la actualidad. Eso sumado a su obsesiรณn a una pelota naranja enganchada a una cuerda fue el comienzo de su reputaciรณn como protector de ballenas y orcas. Con esa pelota juega desaforadamente luego de una larga y exitosa bรบsqueda en el agua.
La aficiรณn al trabajo acuรกtico (aunque curiosamente, no le gusta mucho nadarโฆ, pero sรญ seguir rastros) y el amor a su pelotita han sido elementos claves para la conservaciรณn, protecciรณn y vigilancia de la salud de las ballenas, un grupo en peligro de extinciรณn que es probablemente sea una de las poblaciones de animales mรกs estudiadas en el mundo.
A la mayorรญa de los, aproximadamente, 85 ejemplares de orcas o ballenas asesinas que frecuentan las Islas San Juan (a casi dos horas al noroeste de Seattle), se les ha realizado el seguimiento durante dรฉcadas, se conoce el genotipo, sus aรฑos de nacimiento y el nรบmero de descendientes, etc. Pero nada de eso serรญa tan fรกcil (o posible) sin la ayuda de Tucker, su olfato especial, su temperamento y la cantidad de trucos que ha enseรฑado a los cientรญficos.
Deborah A. Giles, miembro del equipo de cientรญficos estรก acabando su doctorado con un trabajo que arroja datos muy interesantes sobre como las orcas que visitan la zona se ven afectadas por los miles de observadores de ballenas y decenas de buques comerciales que se agrupan alrededor de los animales. Ella fue la primera persona que vio a Tucker puesto que estaba trabajando en el barco cuando el perro apareciรณ en la proa con cara de โla caca de orca en realidad no huele tan malโ. Piensa que es un perro muy expresivo y sutil.
Luego, Elizabeth Seely (entrenadora de perros de trabajo en conservaciรณn de la naturaleza y ayuda a la investigaciรณn en favor de las especies en peligro de extinciรณn) trabajรณ con Tucker durante cuatro aรฑos y no fue difรญcil.
Pero lo que sรญ es difรญcil es el trabajo de Tucker, porque, por ejemplo, un perro que olfatea narcรณticos atado con la correa puede conducir al humano al lugar del rastro y en el caso Tucker el barco de investigaciรณn se convierte, en efecto, las piernas del perro cuando ha recogido el olor, porque รฉl fรญsicamente no puede ir a donde estรก la muestra, pero de alguna manera tiene que avisar a dรณnde quiere que dirijan el barco, en busca de las heces que se encuentran en algรบn lugar del agua. Sรญ, es toda una aventura.
Cada salida es como una visita al orรกculo de Delfos en el que cada expresiรณn debe ser interpretada por los acรณlitos, Tucker podrรญa inclinarse a un lado del barco, y luego otro, y de repente se hunde de nuevo en la estera del aroma de excrementos perdido, con la cabeza entre las patas pero inmediatamente esa pequeรฑa pista en su nariz conduce al grupo al lugar indicado y todos deben seguir la huella seรฑalada. ยซLa menor contracciรณn de la oreja es importanteยป, plantea Elizabeth Seely, su entrenadora y hay que saber leer sus seรฑales.
Para Tucker, sin embargo, la mayor emociรณn reduce a su juguete: la pelota naranja. Ahรญ despliega todas sus pasiones, la lanza al aire, hace giros de cuello, la revolea con alegrรญa. Por eso siempre viaja con รฉl en el barco y cuando una muestra fecal es encontrada, los investigadores lo premian dรกndole la pelota en el รบltimo segundo, lo cual refuerza la conexiรณn entre el trabajo y la recompensa.
Para finalizar, les comentamos que Tucker no serรก el รบnico perro en el mundillo cientรญfico, tiene una colega en plena formaciรณn una perra de raza Flat-Coated Retriever llamada Sadie que, fue donada por su dueรฑo al programa puesto que ya no podรญa hacer frente a la fijaciรณn de Sadie a su pelota. Era una obsesiรณn desesperada y desesperante, entonces un dรญa el dueรฑo colocรณ esa pelota arriba de la nevera antes de irse a trabajar, pero ocho horas despuรฉs regresรณ a casa y Sadie seguรญa sentada en el mismo sitio mirando la pelota.
โCuando el dueรฑo me contรณ esa historia, mi respuesta inmediata fue: nos la llevamosโ, dijo el profesor Samuel K. Wasser, director del Centro Biologรญa para la Conservaciรณn de la Universidad de Washington y del proyecto investigaciรณn de las orcas en el que trabaja Tucker. La investigaciรณn, financiada por Washington Sea Grant de la Administraciรณn Nacional Oceรกnica y Atmosfรฉrica, plantea nuevas preguntas sobre cรณmo proteger las orcas.
Y, ya como para cerrar una fresa para esta tarta. A pesar de tener sangre de Labrador Retriever y de sus cientos de horas en los barcos, a Tucker no le gusta que lo mojen. Odia nadar. La Sra. Seely, no estรก segura por quรฉ, pero supone que podrรญa deberse a un trauma de cachorro. Es algo que nunca sabremos…
Les dejamos el enlace a un video para que vean a Tucker en acciรณn: Ver video (se abre en otra pestaรฑa).
Fuente: nytimes.com
