Gato Habana brown
Federaciones: CFA, TICA, AACE, ACFA/CAA, CCA-AFC

El Habana brown es un gato cariñoso, amable e inteligente. Además, a diferencia de su ancestro el Siamés, es bastante tranquilo y sereno.

Habana marrón

Contenido

Valoraciones del "Gato Habana brown"

Es importante la convivencia que vas a tener con tu nuevo amigo. Antes de plantearte la adquisición de un gato de la raza "Gato Habana brown" debes conocer ciertos factores. Debes tener en cuenta su carácter, su necesidad de ejercicio, su interacción con otras mascotas, sus cuidados y si tienes niños pequeños, su nivel de tolerancia hacia ellos.

Alegría

Rated 4 out of 5
4 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Nivel de actividad

Rated 3 out of 5
3 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Amabilidad con otras mascotas

Rated 3 out of 5
3 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Amabilidad con los niños

Rated 3 out of 5
3 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Requisitos de aseo

Rated 1 out of 5
1 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Vocalidad

Rated 1 out of 5
1 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Necesidad de atención

Rated 5 out of 5
5 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Afecto hacia sus dueños

Rated 4 out of 5
4 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Docilidad

Rated 3 out of 5
3 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Inteligencia

Rated 5 out of 5
5 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Independencia

Rated 2 out of 5
2 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Robustez

Rated 3 out of 5
3 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Historia

El Habana brown es descendiente de los famosos siameses. Sus orígenes se remontan al siglo XIV en el Reino de Siam, actual Tailandia. Los gatos pardos fueron descritos y representados junto a los siameses y el Gato Korat en numerosos manuscritos de poemas y pinturas encontrados en la ciudad de Ayutthaya, que era entonces la capital del reino. Se consideraban muy bellas, pero sobre todo, amuletos de buena suerte para sus dueños.

Estos felinos de color chocolate fueron de los primeros en ser importados de Siam al Reino Unido, donde llegaron a finales del siglo XIX. Los textos de esta época, como los escritos de una criadora inglesa llamada Madame French y los pasajes del libro de Frances Simpson de 1903 The Cat Book, describen a un Gato Siamés de pelaje castaño y ojos azules-verdes.

Es probable que no todos los gatos importados de este color fueran de la misma raza y que entre ellos hubiera birmanos, siameses y el Gato tonkinés (un cruce entre birmano y siamés). Sin embargo, es difícil diferenciar las razas a partir de los escritos y dibujos disponibles.

En cualquier caso, fue en esta época cuando se acuñó el término «gatos de montaña suizos» para designar a los gatos con esta particularidad. Sin embargo, los historiadores no pueden establecer si abarcó a todos los ejemplares de color chocolate importados de Tailandia a finales del siglo XIX, o sólo a los de una o varias razas concretas.

Los gatos pardos se exhibieron en Europa a finales del siglo XIX y principios del XX. En una exposición celebrada en Inglaterra en 1888, uno de ellos ganó el primer premio, lo que tiende a demostrar que los felinos de este tipo gozaban de cierta visibilidad y popularidad en la época. Esto lo corrobora el hecho de que en 1928, en otra exposición celebrada en Gran Bretaña, el British Siamese Cat Club llegó a conceder un premio especial a los ejemplares de color chocolate.

Sólo dos años después, en 1930, dio un giro, fomentando únicamente la cría de gatos siameses de ojos azules. Sin embargo, una gran mayoría de los individuos de color marrón tenían los ojos verdes y no azules, por lo que fueron excluidos repentinamente de los concursos organizados bajo la égida de la organización. Lógicamente, los criadores empezaron a abandonar este color, y el número de individuos que lo llevaban disminuyó drásticamente.

Este declive continuó hasta los años 50, cuando un grupo de criadores británicos, entre los que se encontraban la baronesa Miranda Von Ullman y Anne Hargreaves, se propusieron dar una nueva vida a estos gatos. Estudiaron la herencia del gen del chocolate y pusieron en marcha un programa de cría basado en sus investigaciones. Se realizaron nuevos cruces entre siameses de color chocolate, gatos domésticos negros y el Gato Azul ruso, lo que dio como resultado el marrón habano tal y como lo conocemos hoy en día. El primer gatito considerado como un Habana brown nació en el Reino Unido en 1952 y se llamó Elmtower Bronze Idol. Resultado de un cruce entre un Gato Siamés seal point portador del gen chocolate y un gato negro también portador del gen, se convirtió en uno de los fundadores de la raza.

El principal organismo felino británico, el Governing Council of the Cat Fancy (GCCF), reconoció la nueva raza en 1958 como Chestnut Brown Foreign. Doce años después, en 1970, fue sustituido por el Habana brown. Hay dos hipótesis opuestas para explicar la elección de este nombre: la primera es que hace referencia a su color marrón parecido al del tabaco, mientras que la otra afirma que procede de una raza de conejo del mismo color llamada Habana.

Incluso antes de su reconocimiento oficial en Gran Bretaña, la raza había dado sus primeros pasos en Estados Unidos. De hecho, tras entrar en contacto con la Sra. Von Ullman, una criadora estadounidense llamada Elsie Quinn hizo importar dos gatos en 1956. Se inició un proceso de selección algo diferente al del Reino Unido, por lo que pronto se diferenciaron los tipos americano e inglés. Este sigue siendo el caso hoy en día, siendo el primero más masivo que el segundo, cuya morfología es larga y delgada, aparentemente modelada sobre la del siamés.

La Cat Fanciers’ Association (CFA) aceptó la raza en 1964, y la The International Cat Association (TICA) hizo lo mismo en 1979. Ambos tomaron como referencia la versión norteamericana de la raza, cuyos rasgos diferían significativamente del modelo británico reconocido por el GCCF: este último tenía una morfología oriental más larga y delgada. A pesar de esta formalización de la existencia de dos tipos de gatos muy distintos, el nombre siguió siendo el mismo para todas las carrocerías: Habana brown. En 1983, la TICA aceptó el color lila en su estándar, mientras que hasta entonces sólo se permitía el color chocolate. De forma bastante coherente, decidió al mismo tiempo cambiar el nombre con el que reconoce a la raza, en favor de el Habana. En Francia, el Livre Officiel des Origines Félines (LOOF) hizo lo mismo y empezó a aceptar el color lila, pero mantuvo la denominación Habana brown.

En Estados Unidos, el comienzo de los años 90 se caracterizó por la pérdida de interés en la cría de esta raza, cuyo número descendió mucho. La raza se volvió especialmente rara y, a finales de la década, la CFA sólo contaba con 12 criaderos y unos 130 representantes de la raza en todo el país.

La situación preocupaba a algunos criadores, que temían que los gatos desaparecieran. Se pusieron en contacto con la Dra. Leslie Lyons, que entonces trabajaba en el Laboratorio de Genética Veterinaria de California, para que con su ayuda pudieran desarrollar un programa de cruces. Los análisis del genoma del Habana brown habían revelado una endogamia excesiva. En otras palabras, un desarrollo saludable de la raza sólo era posible si se introducían nuevos individuos en los programas de cría.

Por ello, los criadores pidieron a la CFA que abriera la raza a nuevos cruces, lo que fue aceptado por la organización en 1997. Desde ese año, ha sido posible cruzar a los pardos habanos con gatos siameses Seal Point y Chocolate Point, Gato Oriental de pelo largo, así como con gatos domésticos negros y azules no pedigüeños en Estados Unidos. Si los individuos nacidos de estos cruces son de color marrón, son reconocidos por la CFA como Habana brown. Por otro lado, independientemente de su color, si se cruzan a su vez con los Habana brown, su descendencia es considerada por la organización como Habana brown.

Este programa resultó ser un éxito: amplió el acervo genético de la raza y la mantuvo sana, a la vez que permitió seguir aumentando el número de perros en el país. Estas autorizaciones siguen vigentes hoy en día, pero siguen siendo exclusivas de Estados Unidos, ya que las organizaciones de otros países no permiten estos cruces.

Sin embargo, el repunte de la popularidad fue efímero, y el Habana brown se encuentra ahora en la parte más baja de la clasificación anual de inscripciones de la CFA, en el puesto 42 de 45 en 2018, tras haber caído de forma constante en años anteriores. Por ejemplo, a principios de la década de 2010, ocupaba más bien el puesto 30 o 35.

Sin embargo, el problema de la falta de diversidad en las diferentes líneas también surgió en otros lugares, como el Reino Unido. Durante la década de los 90, algunos cambios en la selección de los Habana brown y los siameses modificaron la calidad del pelaje de estos últimos y otros parámetros morfológicos, lo que no gustó a algunas personas.

En 1996, una criadora llamada Joan Judd expresó su preocupación por el futuro de la raza, que, además de estos cambios alejados de su aspecto original, sufría una clara falta de representación. Escribió un artículo en el que explicaba, entre otras cosas, que el Habana brown no podría sobrevivir sin una afluencia de sangre extranjera. Bajo su dirección, un pequeño grupo de criadores, entre los que se encontraban la Sra. P. Sharp-Popple, la Sra. S. Miller y Linda y Charlie Spendlove, seleccionaron algunos ejemplares y desarrollaron un programa de cría conjunto denominado Pure Havana. Para ello, el Sr. y la Sra. Spendlove importaron un sujeto de la cría francesa de Claire Rassat. Bautizado con el nombre de St Evroult Gatsby, fue registrado inicialmente en el GCCF como un Habana brown.

En vista de su patrón tradicional, los entusiastas de la raza Habana brown moderna no vieron con buenos ojos las cinco camadas que produjo y se quejaron ante el GCCF, solicitando que St Evroult Gatsby fuera retirado del programa de cría. Sin embargo, se encontraron con un número de entusiastas que habían notado las cualidades del modelo tradicional a través de este pequeño grupo de gatos, y lo defendieron ante la asociación. El GCCF propuso entonces que estos gatos formaran una nueva raza, que fue bautizada como Suffolk y reconocida oficialmente por la organización en 2014. Por lo tanto, el Suffolk se considera una raza separada del Habana brown, aunque es muy similar a él. Puede ser de color chocolate o lila. 13 Suffolks fueron registrados en la organización en 2018, y 35 en 2019.

En Francia, el Habana brown está muy poco representado. El número de personas inscritas cada año en el LOOF no supera los quince, para un total de 108 entre 2010 y 2019.
A nivel mundial, se estima que su población total no supera el millar, por lo que sigue siendo una raza felina poco frecuente.

Características físicas

"Gato Habana brown"

Habana brown
Un chat de race Havana Brown – Dave Scelfo from Point Pleasant Beach, NJ, USA, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons

El Habana brown es un gato de tamaño medio, de patas largas, con buena musculatura y huesos fuertes.

Las patas son rectas. Son más finas y delicadas en las hembras que en los machos. También tienen los músculos más desarrollados, por lo que su esbeltez y longitud son menos llamativas que en la hembra.

Independientemente del sexo, las patas traseras son más largas que las delanteras. Los pies son ovalados, compactos y las almohadillas son de color rosa.

No obstante, hay que tener en cuenta que existen dos versiones del Habana brown: la americana y la inglesa. El primero suele ser más musculoso y macizo que el segundo, que conserva el cuerpo más largo y delgado de los gatos orientales.
En ambos casos, la cola es fina y de longitud media.

El cuello también es de tamaño medio y proporcional al tamaño del cuerpo. Vista desde arriba, la cabeza es más larga que ancha, y desemboca en una nariz redondeada con una clara ruptura a cada lado de la misma. Este es un rasgo distintivo de la raza, que debe ser claramente visible. El mentón está bien desarrollado y es cuadrado. Lo ideal es que forme un ángulo casi perpendicular con la nariz.

Las orejas son anchas y redondeadas en la punta. Están inclinadas hacia delante, lo que le da la apariencia de estar siempre alerta.

Los ojos son de tamaño medio y forma ovalada, muy separados y brillantes. Le dan una expresión alerta y siempre expresiva y son necesariamente verdes, aceptándose todas las tonalidades de este color.

El pelaje del Habana brown está formado por pelo corto, liso y brillante. Se aceptan todos los tonos de marrón, pero generalmente se prefiere un color marrón rojizo (caoba) a un color marrón negruzco. Algunas organizaciones, como LOOF y TICA, también aceptan el lila, pero no todas. Sea cual sea el color del pelaje del gato, debe ser uniforme en todo su cuerpo. Los gatitos pueden nacer con marcas atigradas, pero éstas normalmente desaparecen a medida que crecen.

Los bigotes también son marrones.

Por último, el dimorfismo sexual es bastante marcado, siendo el macho más pesado que la hembra, aunque su tamaño sea bastante parecido.

Tamaño y peso-

  • Tamaño macho: De 25-30 cm
  • Tamaño hembra: 25-30 cm
  • Peso macho: 3,5-4,5 kilos
  • Peso hembra: 2,5-3,5 kg

Variedades del "Gato Habana brown"

Havana Brown
Havana Brown – Dave Scelfo from Point Pleasant Beach, NJ, USA, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons
El Gato Habana brown se desarrolló principalmente en el Reino Unido y en Estados Unidos. Sin embargo, las selecciones realizadas y los programas de cría aplicados fueron significativamente diferentes entre estos dos países, por lo que a lo largo de los años surgieron dos modelos distintos: el Habana brown de tipo inglés y el de tipo americano.

El primero tiene una morfología muy larga y se acerca a sus primos y antepasados de Oriente, especialmente los siameses. Es un gato muy fino y musculoso.

En cuanto a el Habana brown americano, es más macizo y redondo, desviándose de la morfología alargada para acercarse a veces al tipo semilibre. Aunque más rectangular y fuerte, no es menos elegante.

Otro ejemplo es el Suffolk, creado a principios del siglo XXI por los entusiastas británicos de el Habana brown que se oponían a la evolución que estaba experimentando la raza en su país. El Suffolk es una especie de Habana brown tradicional, en contraposición a la versión moderna que hay ahora en el país. El GCCF reconoció su trabajo en 2014, reconociéndolo como una raza por derecho propio.

Carácter y aptitudes

El Habana brown es un gato cariñoso, amable e inteligente. Además, a diferencia de su ancestro el Siamés, es bastante tranquilo y sereno.

También es más adaptable que la mayoría de sus compañeros, ya que no es de los que se asustan ante un cambio de entorno, por ejemplo. Esta flexibilidad hace que sea una buena opción para alguien que quiera llevarse a su gato de vacaciones o que se cambie de casa con frecuencia, por ejemplo.

Para ser feliz y estar a gusto, este compañero que busca constantemente la atención y al que le encanta recibirla necesita mucha interacción con los humanos. Le gusta seguir a su amo por la casa y acompañarlo en las tareas domésticas. Por lo tanto, necesita un dueño que esté presente a menudo y que no deje de demostrarle que le quiere cada día. Esto hace que sea una muy buena elección de raza de gato para una persona mayor, y una muy mala para una persona activa que pasa la mayor parte del tiempo fuera de su casa.

Muy táctil, no rehúye el contacto con su dueño. Por el contrario, le gusta interactuar físicamente con él, con una marcada tendencia a tocarlo estirando la pata para atraer su atención. También utiliza mucho su pata para examinar las cosas que le resultan interesantes.

Estas cualidades lo convierten en un gato ideal para los niños, sobre todo porque nunca se cansa de jugar durante horas.

Por otro lado, puede ser exclusivo, tan cercano a sus dueños como tímido y distante con los extraños, al menos al principio.

Por lo general, se llevan muy bien con otros animales, incluidos los perros, siempre que se les introduzca gradualmente o, mejor aún, desde una edad temprana. Sin embargo, es aconsejable tomar algunas precauciones si se le lleva a convivir con roedores, pájaros o peces, ya que el Habana brown es un gran jugador y su capacidad para encontrar en cualquier objeto -o pequeño animal- un juguete excitante es impresionante. Ten cuidado de guardar sus calcetines y otros objetos pequeños que sean fáciles de transportar, o puede que no los vuelvas a ver. Dicho esto, los juegos que más le gustan son los que implican una interacción con su dueño. Es un excelente candidato para enseñarle trucos a su gato, y también destaca en la resolución de rompecabezas.

Por último, si no es tan hablador como el siamés, le gusta sin embargo charlar con sus dueños a través de suaves maullidos.

Habana brown
Habana brown – Flickr

Aseo y cuidado del "Gato Habana brown"

El Habana brown es un gato de fácil cuidado.

Necesita un cepillado semanal pero muda muy poco, excepto durante la época de muda en primavera y otoño, cuando es necesario un cepillado más frecuente -a menudo diario- para evitar que el pelo se acumule en la casa. Terminar el cepillado con un paño de mano o de fieltro ayuda a eliminar el pelo muerto que se ha resistido al cepillado. El baño rara vez es necesario.

Las orejas y los ojos también deben revisarse con regularidad, idealmente una vez a la semana, para evitar infecciones, y limpiarse tan pronto como sea necesario.

Su sesión semanal de mantenimiento es también una oportunidad para cepillar los dientes de su gato, con el fin de evitar la formación de sarro y todos los riesgos que conlleva. Dicho esto, lo ideal es un cepillado más regular.

Por último, dado que el Habana brown no suele salir mucho al exterior -si es que lo hace-, el desgaste natural de sus garras suele ser insuficiente. Por lo tanto, es necesario examinarlos regularmente para recortarlos cuando se vuelvan demasiado largos, a fin de evitar que se vean obstaculizados en sus movimientos y/o que se lesionen. Es muy recomendable que le proporciones un poste de rascado para que pueda desgastarlos él mismo y no tenga que hacerlo tan a menudo.

Si su mascota está acostumbrada a ser manipulada desde pequeña, aceptará perfectamente estos diferentes tratamientos.

¿Gato de exterior o de interior?

Le encanta jugar y correr por la casa y pasa mucho tiempo, pero es un gato perfecto de interior, plenamente satisfecho con una vida en un piso, siempre que sus dueños estén presentes y tenga suficientes juegos para mantenerse ocupado. Aunque tenga acceso al exterior, no es donde le gusta pasar la mayor parte del tiempo. Por lo tanto, no es necesario tener un jardín para adoptar un habano, que es algo sensible al frío.

¿Cuánta actividad necesita el "Gato Habana brown"?

Los Habana brown no son dormilones. Deberías ofrecer a tu compañero de piso algunas oportunidades de empleo. Esto es importante para esta raza inteligente cuando usted está fuera. A este gato doméstico le encanta jugar junto a su humano. Aprender pequeños trucos no es un problema. Esta necesidad de actividad puede resultar agotadora después de un día de trabajo. Una alternativa sería un compañero gatuno de la misma edad y temperamento como equilibrio.

Salud y alimentación

"Gato Habana brown"

Habana brown
Habana brown – Maewboran, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

El Habana brown goza, en general, de buena salud.

Sin embargo, puede ser propenso a desarrollar cálculos de oxilato de calcio en el tracto urinario. Si no se atiende a tiempo, pueden provocar la obstrucción del tracto urinario del gato. Los gatos propensos a este problema deben beber mucha agua para evitar en lo posible la formación de cálculos.

Algunos gatos también pueden sufrir infecciones del tracto respiratorio superior, es decir, las que afectan a la nariz, los senos paranasales, la faringe y la laringe, sobre todo cuando son jóvenes. Entre ellas se encuentra la clamidia, para la que existe una vacuna, que puede ser una inversión inteligente para maximizar las posibilidades de mantener a su gato sano. En general, los síntomas generales de una infección respiratoria son fiebre, estornudos, tos, ojos llorosos o secreción nasal.

Por último, el Habana brown es sensible al frío. De todos modos, no es un gato de exterior, pero es importante asegurarse de que no sale cuando las temperaturas son muy bajas.

Esperanza de vida

15 años

Alimentación

Un alimento industrial de calidad para gatos es perfectamente adecuado para el Habana brown, que no es un gato exigente. Como con cualquier gato, simplemente hay que adaptar la ración diaria a su nivel de actividad física y a su edad.

En cualquier caso, no es el tipo de gato al que le gusta comer demasiado: es un mordedor y muy raramente sufre de obesidad. Una vez que se haya asegurado de que su gato no es la excepción que confirma la regla, es posible dejarle comida a su disposición en todo momento sin arriesgar problemas de salud, ya que es capaz de autorregularse.

Por otro lado, un individuo propenso a los problemas de cálculos urinarios debe ser animado a beber mucho. Como en el caso de cualquier gato, el agua fresca debe estar disponible en todo momento, pero el propietario puede añadir un poco de leche, zumo de atún o cubitos de hielo al cuenco de agua para animar al gato a beber más.

Comprar un "Gato Habana brown"

En Europa, el precio de un gatito Habana brown suele oscilar entre los 900 y los 1100 euros. La diferencia de precio entre los gatos machos y las hembras es bastante pequeña, normalmente no supera los cien euros.

En América del Norte, el rango de precios es mucho más amplio, oscilando entre los 600 y los 1.500 dólares.

Sea cual sea el país, los principales parámetros que afectan al precio son su mayor o menor conformidad con el estándar de la raza, la reputación del criadero y los orígenes del gatito. Otro factor importante es el color: un Habana brown rojizo, por ejemplo, es más apreciado que un ejemplar marrón negruzco y, por tanto, es probable que se venda a un precio más alto.

En cualquier caso, lo que es raro suele ser caro, y este gato no es una excepción. Hay pocos criaderos de Habana brown en Norteamérica, y aún menos en Europa. Por lo tanto, puede ser bastante difícil para un futuro propietario encontrar su rara joya.

Videos del "Gato Habana brown"

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