Cane Corso o Mastín Italiano - Razas de perros | Mascotas.

Publicado por tiadoc | 1 septiembre 2011

- Italia FCI 343

Cane Corso

El Cane Corso es un perro versátil y equilibrado que puede adaptarse a todo.
HistoriaCaracterísticas físicasCarácter y aptitudesImágenesVídeos
Historia

Algo más pequeño y elegante que el Mastín Napolitano, el Cane Corso (o Mastín Italiano) fue utilizado en el pasado no sólo como perro Boyero sino también en la caza del jabalí, y como perro escolta en los largos viajes de los comerciantes e, incluso, como perro de agarre de toros. Estuvo muy difundido en toda la región meridional italiana y más aún en Calabria, Lucannia, Pugglia, y Sannia, hasta acabar interrelacionándose de tal manera con la historia, la tradición, y las leyendas locales que, en el juego de la Lotería Real, al corso se le asignó el número 22.

Tanto su aspecto fiero y decidido, como su imponente estructura propia de todos los molosos, parecen estar en el orden de su nombre, pues Corso quiere decir potente, robusto, fuerte, y estas son, sin duda, sus principales características.

Otros atribuyen el origen etimológico de la palabra al latín “cohors” o guarda mayor del cuerpo o al griego «kortos», referido al hecho de que guardaba y vigilaba personas y animales durante las épocas de trashumancia. Finalmente, otros ven al nombre relacionado con la isla de Córcega. Lo cierto es que fuera de Italia se sabe muy poco sobre el Cane Corso y que incluso en su país de origen, durante años, la raza ha permanecido olvidada e ignorada. Hizo falta que en 1973 el profesor Giovanni Bonatti se refiriera a la presencia en la provincia de Puglia de un “perro moloso de pelo corto, diferente del Mastín Napolitano, similar al Bullmastiff y parecido al Perro de Presa Mallorquín” para que un grupo de entusiastas se pusiera manos a la obra y tratara de recuperarla y darla a conocer dentro y fuera del país.

De hecho su reconocimiento oficial por parte del ENCI (Ente Nazionale di Cinofilia Italiano) sólo ha tenido lugar en enero de 1994, después de que la mesa de trabajo de la Societá Amatoria Cane Corso (SACC) aportara suficiente documentación, fotos, datos y un nutrido grupo de ejemplares típicos para defender su existencia y antiquísimo origen.

Resulta casi siempre difícil hacer Historia de la historia de una raza canina, pero en el caso del Cane Corso había suficiente documentación que revelaba su presencia desde muy antiguo en la parte meridional de lo que hoy es Italia. Ciertamente hubo que remontarse a muchos siglos atrás, conocer las leyendas de los habitantes del Mezzogiorno, investigar su folklore y tradiciones más arraigadas, conocer su historia y las supersticiones de todo un pueblo, pero, finalmente, después de muchos años de ardua e intensa labor de investigación, el profesor Fernando Casolino, de la SACC, consiguió reunir suficientes datos referidos a este impresionante animal y ello porque han sido muchas, muchísimas las referencias escritas y pictóricas que se han encontrado sobre este perro. Cabe destacar algunas que se remontan tan atrás en el tiempo como por ejemplo los siglos XV y XVI, tal es el caso de los poemas burlescos escritos en italiano entreverado con latín del fraile benedictino Folengo o las citas en el “De Quadrupelibus“, del reputado médico y naturalista Gessner, conocido como el “Plinio alemán”, sin olvidar la detalladísima descripción del ínclito Valvassone, que evidenciaba su potencia y la fortaleza de sus maxilares en el “Poema de la cabeza”.

Ya en el siglo XVIII, el Conde de Leclerc, Georges Buffon, le mencionó en su “Historia natural” como también lo hizo Oronzio Costa en su tratado sobre “La fauna del Reino de Nápoles”, publicado en 1839. Treinta años más tarde Palumbo escribió también sobre nuestro protagonista en su “Catálogo de mamíferos de Sicilia”.

Las citas continuaron siendo frecuentes y ya en 1900 Spalikowski le mencionó en su obra “Evolución del Perro en la Sociedad Humana“, de imprenscindible lectura para todos los amantes de los perros; mucho más cercanos en tiempo son los artículos y obras publicados por Fiorenzo Fiorone, Danilo Mainardi, Bonatti Mizzoli y cómo no, mi buen amigo Mario Perricone, quién en la “Gran Enciclopedia del perro” publicada por Agostino en 1987, escribió ampliamente sobre la raza, en el que se considera el artículo monográfico más importantes sobre el Cane Corso. Recientemente también De Prisco y Johson le citan en el “Canine Lexicon” refiriéndose a él como “una recreación del antiguo Cane de Marcellaio”, bajo el epígrafe de “Sicilian Branchiero”, explicando que existía exclusivamente en Sicilia y que era conocido por su particular forma de moverse frente al rebaño, por lo que según los autores podría tener incluso relación con el bullenbeiser alemán y que “en la isla funcionaba como un perro de carnicero y un conductor de rebaños de habilidades únicas” que, en un tiempo “pudo participar en peleas de toros igual que lo hicieron otros perros de carniceros en el Continente”.

De Prisco y Johson afirman también que en los ochenta llegaron a EE.UU. los primeros cachorros importados por un granjero siciliano que murió poco después y que constituyen la escasa base de cría en ese país.

Han hecho falta muchos años de trabajo y empeño personal de unos pocos para que nuevamente se hable del Cane Corso, raza tan antigua y tan profundamente unida a las tradiciones y la propia historia del sur de Italia y que se ha debido recuperar prácticamente de la nada. Hubo, de hecho, muchas contradicciones sobre qué perro se asemejaba verdaderamente y encerraba en si la propia esencia del Cane Corso e hicieron falta muchos debates y muchas discusiones para ponerse finalmente de acuerdo sobre que ejemplar debían asentarse las bases de las nuevas líneas de cría.

Acabaron todos de acuerdo sobre un macho de nombre “Dauno” que resumía la esencia misma de la raza y que trazó el camino que debían seguir quienes, con una pasión fuera de toda duda llevaban años buscando precisamente ese camino. Se decidió localizar hasta tres sujetos estrechamente consanguíneos para lograr fijar las características de la raza, tal y como la habían descrito los profesores Ballota, Bonatti y Casolina.

Después de exhaustivos estudios de investigación y, al final, no sin sacrificios importantes, el programa de recuperación fue dando poco a poco sus frutos. En 1988, el Consejo Directivo del ENCI decidió que había llegado el momento de congregar al mayor número posible de ejemplares, producidos tanto en el ámbito de la SACC como por personas para nada vinculadas a esa sociedad, y llevar a cabo un juicio experimental con el fin de comprobar la homogeneidad de tipo, de construcción y de carácter y su similitud con las características descritas en el proyecto de estándar que la SACC les había presentado. En tres exposiciones-Bari, Florencia y Milán- los jueces Morsiani, Perricone y Vandoni examinaron a cincuenta ejemplares; luego, en el otoño de ese mismo año la SACC presentó ante el ENCI el resultado del primer censo efectuado por los señores Bruno e Indiveri en el que se recogian datos sobre un total de 57 ejemplares perfectamente típicos y rústicos ya registrados.

Como resultado de todo este esfuerzo el ENCI promulgó la apertura de un “Libro Abierto” en el que se podían inscribir todos los ejemplares adultos que hubieran sido debidamente tatuados, y por lo tanto reconocidos como conformes con el estándar en proyecto y en tan sólo cuatro años entraron a formar parte del mismo más de 500 perros, por lo que quedó claro que el programa de recuperación había tenido éxito.

Tales resultados dieron finalmente lugar al reconocimiento oficial de la raza en enero de 1994.

La modernidad y el declinamiento de los trabajos para los que estaba destinado, no han impedido a esta raza mantener sus dotes características. Continúa siendo un perro con temperamento tenaz pero que no muerde por cualquier cosa. Es una de las mejores razas de protección de la propiedad. Si está muy encariñado con el propietario puede mostrarse muy sensible a su humor.

Características físicas

Su piel es bastante gruesa, con limitado tejido conjuntivo y por lo tanto prácticamente pegado a los tejidos subcutáneos de cada región. El cuello no presenta prácticamente papada. La cabeza no tiene que presentar arrugas. El pigmento de las mucosas y las esclerosas tiene que ser negro. El pigmento de las suelas y las uñas tiene que ser oscuro.
El pelaje es corto pero no raso, de textura vítrea, reluciente, brillante, adherente, grave, muy denso, con una leve capa de sub-pelo que se acentúa en invierno, sin que nunca llegue a aflorar sobre el pelo de cobertura. Su longitud mediana es de 2/2′ 5 cm. Sobre la cruz, la grupa, y los bordes posteriores del muslo y sobre la cola alcanza los 3 cm, sin nunca dar lugar a flequillos. Sobre el morro el pelo es raso, liso, adherente y no supera los 1/1′ 5 cm.

Puede ser de color negro, gris plomo, gris pizarra, gris claro, leonado claro, rojo cervato, leonado oscuro y atigrado (rayas sobre un fondo de color leonado o gris de matices varios). En los sujetos leonados y atigrados está presente una máscara negra o gris cuya extensión no debe sobrepasar la línea de los ojos. Admitida una pequeña mancha blanca en el pecho, en la punta de los pies y sobre la caña nasal.

La altura a la cruz en los machos es de 64 a 68 cm, en las hembras de 60 a 64 cm. Con tolerancia de 2 cm en más o en menos. El peso en los machos es de 45 a 50 kg (relación peso /talla 0,71 kg por cm). Y en las hembras de 40 a 45 kg (relación peso /talla 0,68 kg/cm).

Estándar Cane Corso
Carácter y aptitudes

Su carácter afable y fiel con los suyos. Su equilibrio psicológico y la extrema versatilidad funcional que le permite adaptarse a todo, le está haciendo ganar cada vez más adeptos y de hecho nuevamente se le emplea en tareas de pastoreo y guarda como antaño, y también en la caza, aunque poco a poco va ganándose un puesto preferente como animal de compañía y en lo que se ha dado en llamar la terapia con animales domésticos (“pet therapy”).

Sin embargo, por su tamaño y extraordinaria fuerza el propietario del Cane Corso debe ser capaz de educarlo desde el primer momento para tenerlo siempre bajo control, de tal modo que nunca se produzcan sorpresas ni conflictos, debe aprender desde cachorrito lo que está bien y lo que no, lo que está prohibido y lo que se le permite, para que más adelante no se produzcan contratiempos, recomendándose además un adiestramiento profesional de determinadas circunstancias, siempre que el perro haya adquirido un cierto grado de madurez, pues no debemos olvidar que, tratándose de molosos, su desarrollo psicológico es siempre más lento que el físico.

Consciente de su talla y de su aspecto, el corso no suele manifestar nerviosismo y acepta de buen grado a toda persona que su propio amo acepte bien. Cuando se le encarga la guarda de una propiedad su temperamento equilibrado permite realizarla siempre desde un segundo plano, con gran discreción, y sólo en caso de verdadera necesidad, actúa y ataca. Así podemos concluir que el Cane Corso es un animal impresionante, equilibrado y eficaz en cualquier cometido que de él se requiera. Es una leyenda hecha realidad.

Imágenes Cane Corso
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  • Otros nombres: Mastín Italiano / Italianischer Corso-Hund / Italian Corso Dog / Italian Mastiff
  • Crupo 2 / Sección 2 – molosoides y perros de montaña.

Razas de perros: Cane Corso

 

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