Dogo Argentino - Razas de perros | Mascotas

Publicado por tiadoc | 7 Agosto 2011

Dogo Argentino

Dogo Argentino

El Dogo Argentino (Mastín Argentino) es una raza canina, creada por el médico argentino Antonio Nores Martínez, buscando un animal adecuado para la caza mayor de especies habituales en Argentina, tales como jabalíes, pecaríes y zorros colorados. Coraje, valentía y nobleza son cualidades que se potencian al máximo en esta raza.

El Dogo Argentino es la única raza de perros argentina viviente (véanse al pie las dos razas extintas), definida por su creador, el Dr. Antonio Nores Martínez, como “el mejor perro entre todos los perros de presa y el de más presa entre todos los perros del mundo”.

En la década de 1920, Antonio Nores Martínez (ayudado por su hermano Agustín, su padre Antonio y tíos) decidió crear una raza de presa que reuniera las mejores cualidades del “Perro de Pelea Cordobés”, pero con unas dimensiones y una fuerza física superiores. Además, se propuso lograr un perro que tuviese aptitudes para la caza en jauría, especialmente de jabalíes, pero que fuese capaz de batir o parar él sólo a la presa en combate hasta la llegada de su amo o el resto de la jauría.

Antonio utilizó como base al “Perro de Pelea Cordobés“, una mezcla de razas introducidas en la Argentina por los residentes ingleses, Bull Terrier y Bulldog, con razas que habían traído los españoles, Alano español y Mastín Español. A estas cruzas, que resultaban imbatibles en las peleas de perros, Antonio le sumó líneas de sangre Bull Terrier y Mastín del Pirineo. Así, en la decimotercera generación, Antonio se dio cuenta que había creado una “máquina de guerra” perfecta, un perro de combate invencible. Los perros blancos de Antonio se hicieron famosos pues ningún otro perro podía vencerlos en los rings.

Se crea así la familia Araucana. Luego Antonio se propuso legalizar el perro que había creado, porque los combates, pese a ser su pasión, estaban prohibidos en todo el mundo. Por otra parte, le fascinaba la idea de poder cazar directamente con un perro que levantara, siguiera y capturase la presa. La familia Araucana no servía para la caza debido a que eran muy agresivos entre sí, muy pesados en relación a su altura y carecían de olfato. Entonces Antonio introdujo sangre Pointer, creando la familia Guaraní. Estos Dogos mantenían el espíritu luchador de la familia Araucana, pero eran más resistentes para perseguir la presa, tenían mejor olfato y se podía lograr que no se pelearan.

Transcurrieron varios años de cruzamientos, selecciones y adecuada gimnasia funcional hasta que hacia finales de la década de 1940, Antonio logró consolidar al dogo argentino actual, reconocido como el perro de caza mayor por excelencia.

En 1946 se organizó un combate público de presentación de la raza entre Añá, un extraordinario ejemplar de Dogo Argentino y un jabalí reproductor de 5 años. Fue una dura prueba para Aña, de cuya lucha salió victorioso, pues lo rindió en cuarenta minutos, terminando la pelea en perfecto estado físico. El combate fue filmado y despertó en los cinófilos una gran admiración por el dogo (“El Dogo Argentino”, por Paolo Vianini, Editorial De Vecchi, 2006.).

En 1947 Agustín organizó un combate en el Club de los Españoles de Morón entre Chino, un Dogo Argentino y un Toro Negro Criollo, gran luchador. Tras un buen rato de combate, que le provocó a Chino una fractura de fémur, éste logró prenderse de la nariz del toro, el cual, en unos minutos, no pudo resistir más el dolor y se arrodilló. Chino no lo soltó. El final fue realmente una fiesta para el público español. Francisco, otro hermano de Antonio, entró en la arena y habló a Chino que soltó a su presa y le siguió cojeando (“El Dogo Argentino”, por Paolo Vianini, Editorial De Vecchi, 2006.).

Agustín fue un gran difusor de la raza, logrando finalmente su reconocimiento como tal (ver carta enviada por el Dr. Agustín Nores Martínez a la FCA). El estándar se publicó en la revista “Diana” en 1947. El reconocimiento oficial en Argentina tuvo lugar en 1964, y el internacional en 1973. Podemos leer la carta enviada por el Dr. Agustín Nores Martinez1 a la Federación Cinológica Argentina solicitando la apertura de registros genealógicos de la raza, donde hace un pormenorizado relato de las virtudes y potencial del Dogo Argentino.

En las últimas décadas el Dogo Argentino ha sido introducido con mucho éxito en Estados Unidos y varios países de Europa. Hoy en día pueden encontrarse muy buenos criadores en distintos países del mundo y por supuesto en Argentina, cuna del dogo, que cuenta con criadores de excelencia. Actualmente es uno de los perros reglamentarios para la policía en Líbano.

Es un perro muy resistente y robusto, de estructura maciza y musculosa en todas las partes del cuerpo, insensible al dolor, capaz de combatir con animales más grandes que él y matarlos. Con la capa completamente blanca, para distinguirlo fácilmente en el monte, el Dogo Argentino se diferencia de los otros perros también por su comportamiento: ladra raramente, casi como para no querer hacer notar su presencia, pero cuando ataca, es demoledor.

La cabeza es grande con cráneo macizo. La trufa es negra. Hocico ligeramente cóncavo, con labios finos que al morder y atrapar a la presa permite, que siga respirando. Los ojos de color pardo, bien separados entre ellos. Orejas erguidas o semierguidas, triangulares y cortadas. El cuello es poderoso, arqueado y grueso.

El pecho es ancho y profundo. La línea dorsal muy alta en los hombros que luego se inclina hacia la cadera. Las extremidades son rectas, con muslos musculosos, corvejones cortos, dedos unidos y cortos. La cola es larga y gruesa. El macho debe medir entre 60 y 66 cm, y la hembra entre 60 y 62 cm; de peso el macho debe ser de entre los 48 a 54 kg, la hembra 45 kg. El manto siempre blanco, y sin manchas, las pigmentaciones no son deseadas. El Dogo Argentino es un atleta, por lo cual se lo debe mantener liviano y ligero y no con tendencia a obesidad como si fuera un Mastín.

Es el perro de caza mayor por excelencia. Los dogos trabajan en jauría, generalmente de cuatro miembros. Cuando un dogo ventea al jabalí, lo persigue hasta alcanzarlo y lo prende en el hocico, orejas, cuello o patas, sin soltarlo a pesar del castigo que pueda recibir de la bestia. El Dogo Argentino tiene una mordida muy potente, una gran resistencia y mucho coraje, cualidades que le permiten combatir con el animal hasta el final o hasta que lleguen los otros perros de la jauría o el cazador que rematará al jabalí con un cuchillo.

En algunos casos se incorporan a la jauría cruzas de dogos con galgos, llamadas “Dogal”, para tener perros más livianos y por tanto más rápidos pero éstos no reemplazan a los dogos puros, muchos más resistentes y potentes.
En los últimos años el Dogo Argentino cobro mayor fama en materia de caza, dado que puede igualar en fuerza al puma y con otro compañero matarlo. Estos ejemplares tienen mucha fuerza y no siente dolor.

Como todo perro de trabajo, es muy fiel a su amo. En casa suele comportarse bien y casi nunca ladra. Es tranquilo y equilibrado. Es muy fiel y afectuoso con las personas. Suele ser agresivo hacia sus congéneres si no es educado correctamente desde temprana edad.

Por su piel no debe permanecer mucho tiempo expuesto al sol. Para un mantenimiento perfecto de su pelaje es necesario un cepillado con un guante de crin o goma que arrastre el pelo suelto. Los problemas de piel son bastante frecuentes, particularmente una enfermedad llamada demodexia, que suele darse principalmente en los ejemplares jóvenes inmunosuprimidos.

Necesita hacer ejercicio, y espacio para estar bien cómodo. No es raro encontrar ejemplares con sordera. Sus ojos deben ser cuidados, las limpiezas deben ser diarias para evitar cualquier tipo de inflamación.

Como toda raza de gran porte, necesita una educación constante y firme pero sin violencia. Es importante enseñarle a no atacar a otros perros y demás animales domésticos con los que debe ser capaz de convivir en armonía. La relación hombre-perro es una relación de sumisión, por lo tanto debe establecerse claramente el orden jerárquico, quién es el que manda.

Una vez logrado esto, el Dogo Argentino será un compañero excepcional, fiel a su amo por el que dará su vida de ser necesario. Es un perro que por su función tiene el Instinto muy despierto, de hecho en los criaderos de pequeños le despiertan el instinto, por lo cual es un perro que como mascota debería estar siempre con correa a la hora de pasearlo.

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