Gato Munchkin
Federaciones: LOOF, TICA

Contenido

Valoraciones del "Gato Munchkin"

Es importante la convivencia que vas a tener con tu nuevo amigo. Antes de plantearte la adquisición de un gato de la raza "Gato Munchkin" debes conocer ciertos factores. Debes tener en cuenta su carácter, su necesidad de ejercicio, su interacción con otras mascotas, sus cuidados y si tienes niños pequeños, su nivel de tolerancia hacia ellos.

Alegría

Rated 5 out of 5
5 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Nivel de actividad

Rated 4 out of 5
4 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Amabilidad con otras mascotas

Rated 5 out of 5
5 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Amabilidad con los niños

Rated 4 out of 5
4 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Requisitos de aseo

Rated 3 out of 5
3 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Vocalidad

Rated 2 out of 5
2 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Necesidad de atención

Rated 5 out of 5
5 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Afecto hacia sus dueños

Rated 5 out of 5
5 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Docilidad

Rated 4 out of 5
4 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Inteligencia

Rated 5 out of 5
5 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Independencia

Rated 1 out of 5
1 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Robustez

Rated 3 out of 5
3 de 5 estrellas (basado en 1 reseña)

Historia

El Gato Munchkin es una raza felina estadounidense reciente, pero la existencia de gatos de patas cortas se ha documentado en varias ocasiones a lo largo del siglo XX. Por ejemplo, ya en la década de 1930, en el Reino Unido, estos gatos vivieron durante cuatro generaciones antes de desaparecer durante la Segunda Guerra Mundial. En los años 50, en San Petersburgo (Rusia), apareció un gato de patas cortas, apodado el «Canguro de Stalingrado» por su propensión a sentarse sobre las caderas y boxear con sus pequeñas patas delanteras. También se observó otro gato de patas cortas en la década de 1970 en Nueva Inglaterra, Estados Unidos.

Pero fue en 1983, en Luisiana (EE.UU.), cuando una profesora de música llamada Sandra Hockenedel encontró dos gatas embarazadas de patas cortas debajo de un camión y las llamó Blackberry y Blueberry. Encontró un hogar para Blueberry, pero se quedó con Blackberry. Blackberry dio a luz a una camada con gatitos normales y de patas cortas. A uno de estos últimos le puso el nombre de Toulouse, en honor al pintor Toulouse-Lautrec, que conservaba las piernas de un niño en el cuerpo de un adulto, y se lo regaló a su amiga Kay LaFrance, que vivía cerca.

Todos los Munchkins actuales descienden de los diversos encuentros de Blackberry y Toulouse con otros gatos domésticos. De hecho, sus propietarios les permitían vagar libremente por las plantaciones, y sus diversos escarceos con otros gatos domésticos dieron lugar a muchas camadas con gatitos de la misma peculiaridad anatómica. Así, pronto se desarrolló en la zona una colonia de gatos de patas cortas. Hockenedel y LaFrance decidieron llamar a los gatos Munchkin, en honor a los habitantes de Munchkinlandia en la película de Victor Fleming de 1939 El Mago de Oz, y se pusieron en contacto con el Dr. Solveig Pflueger para que los estudiara.

Descubrió que las patas cortas del Gato Munchkin se debían a una mutación genética natural que hace que el hueso superior de la pierna sea corto. Este gen es dominante, lo que significa que basta con que uno de los dos progenitores sea portador, y por tanto tenga esta característica física, para que un gatito tenga probabilidades de tenerla también. Conscientes de los posibles riesgos para la salud, varios criadores pidieron al profesor David Biller, del Colegio Universitario de Medicina Veterinaria de la Universidad de Kansas, que hiciera una radiografía de las espinas dorsales de varios Munchkins. Llegó a la conclusión de que no había nada malo en estos gatos, pero que los resultados de su trabajo no podían considerarse definitivos, ya que la raza era demasiado nueva.

Al mismo tiempo, los criadores examinaron las patas de algunos de los gatos más viejos -también con radiografías- y no encontraron daños en las articulaciones ni en los huesos. Concluyeron que la mutación no suponía un riesgo para los gatos y abrieron un debate que sigue dividiendo a los amantes de los gatos de todo el mundo.

"Gato Munchkin"

Munchkin cat
Munchkin cat – Sasha Krotov, CC BY 3.0, via Wikimedia Commons

En 1991, el Gato Munchkin se presentó al público en general en una exposición de gatos celebrada en el Madison Square Garden de Nueva York, y los criadores empezaron a presionar a la TICA (Asociación Internacional del Gato) para que reconociera la raza. La TICA se negó al principio (en 1991), pero cuatro años después dio un giro: en 1994, concedió a la raza el estatus oficial de nueva raza en desarrollo, a pesar de las protestas de Katherine Crawford, juez de la TICA durante muchos años, que dimitió argumentando que este reconocimiento era una afrenta a la ética.

Indiferentes a los agitados debates que provocaron, los Munchkin siguieron viviendo su vida felina y conquistando al público, obteniendo en particular en 2003 el pleno reconocimiento de la TICA, y por tanto la posibilidad de competir en las exposiciones organizadas bajo la égida de la organización.

Esta sigue siendo la única asociación felina importante que ha reconocido la raza. La American Cat Fanciers’ Association (CFA) no ha dado el paso, la Fédération Internationale Féline (FIFé) dice que se niega a reconocer una raza «basada en una enfermedad genética», y el British Governing Council of the Cat Fancy (GCCF) ha mantenido una posición similar desde 1991 desaconsejando la importación de estos gatos, añadiendo que «no se pretende reconocer una raza basada en una anomalía genética».

En otras palabras, la controversia del Munchkin está lejos de terminar. Sin embargo, sería demasiado fácil resumirlo, como hacen algunos, como una disputa entre «organizaciones felinas retrógradas que no aceptan el cambio», por un lado, y «organizaciones felinas que no piensan en el bienestar de los gatos y sólo buscan la novedad», por otro. Todas las organizaciones felinas de renombre están comprometidas con la salud de la población felina, pero tienen enfoques diferentes: algunas prefieren tomarse un tiempo para estudiar cualquier nueva mutación para asegurarse de que es segura antes de reconocer una raza que la porta, mientras que otras optan por reconocerla rápidamente para establecer un marco para los criadores y estudiar la nueva mutación.

No es la primera vez, ni la última, que estos debates agitan el mundo de los amantes de los gatos. Sin embargo, si las discusiones en torno al Gato Munchkin son tan virulentas y llevan tanto tiempo, se debe principalmente a la actitud de algunos criadores sin escrúpulos que se aprovechan de la situación para ganar dinero fácil sin preocuparse por la salud de los animales. Así, aunque sepan perfectamente que en ese caso una cuarta parte de la camada nunca pasa de la fase de feto, algunos no dudan en criar dos Munchkins, con el único objetivo de no obtener una camada con la mitad de gatos «normales» que no se venden.

Al final, a pesar de la desconfianza que genera, el Gato Munchkin está presente en todo el mundo. Sin embargo, debido a la falta de reconocimiento y, por tanto, de inscripción oficial de los representantes de la raza en los registros, es difícil hacerse una idea exacta de su verdadera popularidad. Sin embargo, las innumerables fotos y artículos en la red sugieren que este gato al menos despierta una gran curiosidad.

En Francia, donde el Livre Officiel des Origines Félines (LOOF) es una de las pocas asociaciones nacionales que reconoce la raza (en dos variedades diferentes, según la longitud de su pelo) y, por tanto, lleva un registro, entre 2011 y 2019 se registraron 134 Munchkin de pelo corto y 198 Munchkin de pelo largo. La tendencia es al alza, con unas 50 inscripciones al año, pero la raza sólo representa algo más del 0,1% de la población felina del país.

Características físicas

munchkin cat
munchkin cat – Tasy Hong, CC0, via Wikimedia Commons

El Gato Munchkin tiene una morfología de la línea media semi-foreign. Su cuerpo es musculoso pero no compacto, y termina en una cola afilada de aproximadamente la misma longitud que el resto del cuerpo.

Las patas son cortas (entre 5 y 10 cm más cortas que las de un gato normal), y el hueso superior tiene aproximadamente la misma longitud que el inferior. Son rectos, con una estructura ósea media y una musculatura proporcionada.

La cabeza es ligeramente redondeada, con pómulos bien definidos. Las orejas son de un tamaño proporcionado al resto del cuerpo y terminan en una ligera curva. Los ojos son almendrados y pueden ser de cualquier color.

El pelaje del Gato Munchkin puede ser corto (Munchkin de pelo corto) o semilargo (Munchkin de pelo largo). Algunas organizaciones, como la TICA (Asociación Internacional del Gato), incluso las consideran dos razas distintas que compiten en dos categorías diferentes en las exposiciones felinas, pero que comparten el mismo estándar. Esta no es la posición del LOOF (Livre Officiel des Origines Félines) francés, para quien son simplemente dos variedades de la misma raza. En cualquier caso, el pelaje del pelo largo tiene una textura sedosa, mientras que el del pelo corto tiene un aspecto brillante.

Se permiten todos los colores y patrones de pelaje, incluido el típico patrón colourpoint del Gato Siamés.

Por último, el dimorfismo sexual es marcado, siendo la hembra más pequeña que el macho.

Sin embargo, es importante señalar que hoy en día siguen produciéndose muchos cruces de Gatos Munchkins con otras razas y otros gatos domésticos, tanto de pelo largo como de pelo corto. Esto diversifica el acervo genético de la raza para evitar problemas de salud, pero también significa que el aspecto de la raza no es fijo y puede seguir evolucionando en el futuro.

Además, si hasta 2015 las patas cortas eran consideradas oficialmente como la exclusividad del Gato Munchkin, y que cualquier gato que presentara esta particularidad y se correspondiera con el estándar (independientemente de sus orígenes) podía ser reconocido como Gato Munchkin, ya no es así. De hecho, desde esta fecha, los «Munchkins con apariencia persa» son considerados como una raza por derecho propio por la TICA (The International Cat Association): el Minuet (o Napoleón).

Tamaño y peso

  • Tamaño macho: 16 a 20 cm
  • Tamaño hembra: 15 a 18 cm
  • Peso macho: 3 a 4 kg
  • Peso hembra: 2 – 3,5 kg

Estándar de la raza

Los estándares de la raza son documentos establecidos por organismos oficiales que enumeran las condiciones que debe cumplir un Gato Munchkin para ser plenamente reconocido como perteneciente a la raza:

Variedades

"Gato Munchkin"

Munchkin Cat
Munchkin Cat – flickr

Hay Munchkins de pelo corto y Munchkins de pelo largo. La TICA (The International Cat Association), la única asociación mundial que reconoce al Gato Munchkin, considera incluso que son dos razas diferentes. En cambio, para el organismo de referencia francés, el LOOF (Livre Officiel des Origines Félines), son simplemente dos variedades de la misma raza.

El Gato Munchkin de pelo largo tiene el mismo origen que el Gato Munchkin de pelo corto. No se sabe si Blackberry, la hembra original rescatada por Sandra Hochenedel en Louisiana, tenía el gen del pelo largo, pero la subsiguiente amplia variedad de cruces con gatos con y sin pedigrí pudo haberlo introducido en esta raza en una primera fase, seguramente junto con todos los colores y patrones conocidos del mundo felino.

El Gato Munchkin de pelo largo posee un pelaje semilargo y sedoso y una capa inferior moderada. El pelo se describe como apto para todos los climas, aunque la mayoría de los criadores recomiendan que este gato diminuto viva dentro de casa. En otros aspectos, la variedad de pelo largo se parece mucho a la de pelo corto. Tiene el cuerpo de tamaño medio y redondeado, la cabeza en forma de cuña y los ojos grandes. A pesar de su pequeña estatura, son muy activos, tienen una naturaleza curiosa y una personalidad enérgica.

Además, el Gato Munchkin se ha cruzado con el Gato Persa para crear el Minuet, a veces llamado Napoleón, una nueva raza felina aceptada por la TICA en 2016.

Asimismo, también se ha cruzado con otros gatos para crear nuevas razas. Pero, a diferencia del Minuet, los resultados de estos cruces aún no están reconocidos por ningún organismo oficial. Así es como se cruzó el Gato Munchkin con el :

Carácter y aptitudes

munchkin cat
A munchkin cat grooming herself – en:User:Pockle, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

Las distintas organizaciones que reconocen la raza permiten que un Gato Munchkin se críe con otro Gato Munchkin, con un Gato europeo de pelo corto (Gato común europeo) o con un Gato doméstico (es decir, sin pedigrí, pero propiedad de una familia que normalmente garantiza su buena salud). Sin embargo, algunas personas no dudan en incumplir esta norma y organizan la cría con individuos de otras razas. Como el gen de las patas cortas es dominante, algunos de los gatitos nacidos de estas uniones tienen las patas cortas, por lo que se consideran Gatos Munchkins.

Conociendo esta diversidad de orígenes, es fácil comprender que es difícil definir los rasgos de carácter que comparten todos los representantes de la raza. De hecho, la personalidad de los Gatos Munchkin varía mucho de un individuo a otro, ya que pueden haber conservado más o menos los rasgos de las razas de las que proceden. Así, algunos están muy apegados a su familia, mientras que otros son mucho más independientes. En general, pueden ser especialmente solitarios o, por el contrario, muy sociables.

La mayoría de los individuos, sin embargo, se encuentran en este último caso, siendo muy apegados y afectuosos tanto con los adultos como con los niños.

También aprecian mucho la compañía de sus congéneres y disfrutan jugando con ellos, sin que su especificidad anatómica sea percibida como una desventaja por ninguno de los protagonistas. También se llevan perfectamente con la presencia de un compañero canino, siempre que éste pertenezca a una raza de perro adaptada a los gatos, y por tanto se abstenga, por ejemplo, de perseguirlo por la casa. Por otro lado, no se recomienda la convivencia con animales pequeños, ya que muchos Gatos Munchkins han conservado el instinto de caza.

Además, muchos propietarios de Gatos Munchkin se han dado cuenta de que su mascota siente una especial atracción por los objetos brillantes, como las joyas, que no duda en robar y esconder en un lugar que sólo él conoce. Son más propensos a hacerlo porque suelen ser muy curiosos y observadores. También hay un punto común a todos los representantes de la raza: son gatos activos y sorprendentemente ágiles y vivaces. Sus pequeñas patas no les impiden ser muy rápidos y son una ventaja definitiva a la hora de tomar un giro brusco o hacer un cambio de dirección repentino. Es difícil no sonreír al ver a un Gato Munchkin corriendo a toda velocidad tras una pelota por toda la casa y haciendo giros increíbles.

Si prefieren quedarse a ras de suelo y, por lo general, no se aventuran más allá del sofá o la mesa de centro, a diferencia de muchas otras razas, es más por elección que por obligación. De hecho, aunque no sean capaces de dar saltos tan espectaculares como sus homólogos de patas largas, son especialmente ágiles e ingeniosos, de modo que siempre acaban encontrando la manera de alcanzar en varios saltos los muebles que otra raza habrá alcanzado en uno.

Asimismo, sus cortas patas no les impiden trepar por un árbol para gatos, y es muy probable que acaben en la barra de la cortina, dejando a sus dueños preguntándose cómo han llegado tan alto.

El Gato Munchkin ha desarrollado el hábito de sentarse sobre sus patas traseras, adoptando una posición similar a la de la suricata para observar su entorno. Esta característica ya se observó en 1956 en el «canguro de Stalingrado», un gato de patas cortas descubierto en Rusia, que no está emparentado con los actuales Gatos Munchkin, lo que hace pensar que se trata de una adaptación a su particularidad física.

El Gato Munchkin es más bien una raza de gato de interior, es decir, pensada para la vida en un piso, sobre todo porque sus patas cortas son una desventaja en el exterior, donde es más probable que sufra accidentes o depredación que otra raza. Sin embargo, les gusta que los paseen con correa bajo la supervisión de su dueño.

Con todo, el Gato Munchkin lleva una vida normal como gato y no está especialmente perjudicado por su condición. Sus compañeros lo consideran completamente como uno de los suyos, y él mismo no parece saber la diferencia. Por lo tanto, la diferencia está principalmente en los ojos de los humanos.

Salud

Munchkin cat
Munchkin cat – Fedorov078, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Todos los Gatos Munchkins tienen acondroplasia, una condición genética asociada al enanismo. Sin embargo, no está claro si esta mutación genética, responsable de las patas cortas de la raza, tiene alguna otra repercusión en la salud de los individuos afectados.

Los estudios han demostrado que los embriones homocigotos (portadores de dos genes mutados) no son viables y mueren en el útero, mientras que los individuos heterocigotos (portadores de un solo gen mutado) no parecen estar afectados y llevan una vida completamente normal. Esto significa que cuando se cruzan dos Gato Munchkins, el 25% de los embriones no llegan a madurar y mueren en el vientre materno: es precisamente para evitarlo que se permiten, e incluso se fomentan, los cruces con gatos domésticos, frente a la cría entre dos representantes de la raza.

Además, aunque este gato es reciente y, por tanto, hay que desconfiar de sacar conclusiones precipitadas, algunas afecciones parecen afectarle especialmente:

  • La lordosis, una curvatura excesiva de la columna vertebral;
  • El pectus excavatum, una deformación de la caja torácica hacia dentro, que provoca una compresión que conlleva dificultades respiratorias y/o problemas cardíacos.

Por último, como ocurre con cualquier gato de interior, la obesidad es un grave riesgo para la salud del Gato Munchkin. Puede provocar otras enfermedades y/o agravar los problemas de salud existentes. Por ello, un buen propietario debe comprobar regularmente que su gato mantiene un peso normal, y corregirlo rápidamente si no es así.

Esperanza de vida

12 a 14 años

Aseo

El mantenimiento del Gato Munchkin es relativamente fácil, especialmente para los gatos de pelo corto. En el caso de los gatos de pelo corto, basta con cepillar su pelaje una vez a la semana. La variedad de pelo largo necesita ser cepillada un poco más frecuentemente, una vez cada dos o tres días.

En ambos casos, también es aconsejable dedicar unos minutos cada semana a revisar sus dientes en busca de caries y sarro, y a limpiar rápidamente sus ojos y oídos con un paño húmedo.

Por último, cuando se han vuelto demasiado largas, es necesario recortar las uñas de su gato, para evitar que se vea obstaculizado en sus movimientos.

Alimentación

En general, el Gato Munchkin no supone ningún problema en cuanto a la alimentación y se encuentra perfectamente con la comida industrial para gatos disponible en el mercado. Para proporcionar a su gato todos los nutrientes que necesita para gozar de buena salud, se recomienda darle un alimento de calidad, adaptado a su edad y nivel de actividad.

Además, para evitar los riesgos de obesidad, es aconsejable controlar sus raciones diarias. Si su gato tiene sobrepeso, debe consultar a un veterinario para establecer un programa de alimentación que le ayude a perder peso.

Comprar un "Gato Munchkin"

Un gatito Gato Munchkin suele costar unos 800 euros por un macho y 700 euros por una hembra.

Videos del "Gato Munchkin"

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